Crítica de Poder absoluto
Por Ches
Eastwood se pasa al otro lado de la ley
Nota: 8 sobre 10 
Poder Absoluto es un notable thriller del maestro Clint Eastwood.
Eastwood realiza una buena película con una trama argumental sólida en cuanto a su desarrollo, pero con algunas lagunas. Hay momentos que son un poco fantasmada, esa forma de aparecer y desaparecer en escena cual fantasma está cogida de los pelos. En cuanto al tema de involucrar al presidente de los EE.UU en un lío de faldas quizá sea un poco inverosímil, pero no deja de ser, cuanto menos, curioso. Porque ver cómo un presidente se tambalea y titubea ante los suyos, es muy interesante. Y da para reflexionar. Hasta qué punto puede llegar un hombre con poder por mantenerse en él y parecer un tipo íntegro, con traciones de amistad incluidas. También hay que destacar la relación paterno/filial entre Eastwood y su hija, donde no todo es como aparenta. Lo cierto es que a pesar de esos momentos de poca verosimilitud en el guión, la película consigue clavarte en la butaca durante las dos horas que dura, manteniendo el interés de la trama en todo momento.
Lo que sí hay que destacar una vez más, es la formidable dirección de Eastwood. Especialmente la primera parte, la escena del robo. Eastwood mantiene el suspense en todo momento. Es capaz de rodar largas secuencias con diferentes y magníficos planos sin que nadie hable. Sólo silencio. La cámara habla mucho en este film, desde la presentación del solitario ladrón que interpreta Clint pasando por la escena del robo, hasta llegar a esa gran escena emotiva de la hija viendo fotos. Como impagable es la escena del baile entre el presidente y la jefa de su gabinete.
El film cuenta con un reparto de renombre. Empezando por Judy Davis, esa mujer del gabinete del presidente que detesta a sus compañeros, pero que es fiel a su presidente y luchará lo indecible por salvarle. Muy bien Laura Linney, esa hija que casi no ha tenido padre, pero que se dará cuenta de que le quiere más de lo que ella cree. Ed Harris como siempre, a la altura. Es el policía encargado de investigar el caso. Un tipo honesto que, al ver cómo se desarrollan los acontecimientos, no dudará en llegar hasta la verdad por muy cruda que sea esta. Una vez más, otra notable actuación de Gene Hackman. Es un presidente de dudoso honor entre los suyos, que saben lo que él ha hecho, pero que mantiene siempre una sonrisa delante de las cámaras. Es un mujeriego, un tipo nada honesto ni con sí mismo, ni con su familia, ni con sus amigos. Yo no le querría como presidente. Y terminamos con Clint Eastwood. Lo cierto es que ésta no es una de sus interpretaciones más gloriosas, pero siempre sobresale por encima del resto. Es un viejo ladrón, pero sincero. Sus métodos de actuación son secretos, los desvela siempre para despistar. Es un as en la distracción y en el disfraz y siempre sale huyendo. Además, es un padre que ama a su hija desde la distancia a la que quiere recuperar a toda costa. Acostumbrados a verle de policía o de justiciero, Clint se pasa al otro lado de la ley, pero no es el típico ladrón canalla, es un buen hombre que no sabe hacer otra cosa en la vida mejor que robar.
Poder Absoluto es un buen thriller más que entretenido, que destaca por el buen desarrollo de la trama y su excelente dirección. Otra buena película más de Clint Eastwood.
Por Ches