Crítica de El mundo nunca es suficiente
Por Jorge Luis
Eficaz encarnación de 007
Nota: 7 sobre 10 
En la décimo-novena entrega de la saga del agente británico del MI6, Pierce Brosnan encarnaría por tercera (y penúltima) vez al personaje creado por Ian Fleming. Y se nota lo cómodo que se encuentra en el papel, que domina a la perfección, aunando dureza y humor en un equilibrio difícil de conseguir.
El Bond que encarna Brosnan es aún el glamouroso agente acuñado por la productora EON, alejado quizás del personaje literario, pero perfectamente reconocible por el público seguidor de la saga, y que ofrece los elementos más reconocibles de la serie: lujo, maravillosas localizaciones, acción trepidante, fantasiosos gadgets y chicas guapas, con un guión más sólido que la media a que nos tienen acostumbrados.
Esto constituye a la vez la principal virtud y el más grande defecto de la película: todo está perfectamente rodado, las escenas de acción son vibrantes y están bien planificadas (desde la secuencia inicial en Bilbao, hasta la persecución de lanchas por el Támesis, o la escena del oleoducto), pero no hay prácticamente sorpresas, es otro bonito "film 007", sin elementos que chirrien en exceso y un guión mejor que lo habitual, ni más, ni menos.
Visto lo visto, cabe destacar un mayor protagonismo en esta entrega de M -nuevamente interpretada con solvencia por la actriz Judy Dench-, y la triste despedida del inolvidable Desmond Llewelyn -el clásico Q-, que introduce a la vez al despistado y divertido John Cleese como su sucesor.
En la nómina de chicas-Bond, "El mundo nunca es suficiente" va bien servido: aúna la belleza clásica y el talento interpretativo de Sophie Marceau, con las curvas neumáticas de la mucho peor actriz Denise Richards, que no aporta gran hondura a su personaje, pero al menos nos alegra la vista. Maria Gracia Cuccinota, en un corto papel de malvada al principio de la función, está guapísima disparando a Bond desde una lancha.
Más convincente resulta en su papel de Renard el británico Robert Carlyle, interpretando con sobriedad a un atormentado terrorista incapaz de sentir dolor por culpa de una bala alojada en su cabeza, y da oportuna réplica a Bond/Brosnan en las escenas que comparten ambos.
En suma, un film de acción y aventuras que es mejor, en mi opinión, que su predecesora "El mañana nunca muere", y mucho mejor que su sucesora "Muere otro día", y del que puede decirse, con Goldeneye, que es de las mejores películas Bond que protagonizó Pierce Brosnan y, objetivamente hablando, tal vez de las más aceptables de los últimos años. Lástima que a aquéllas alturas resultase predecible y con pocas sorpresas.
LO MEJOR: Un Brosnan en sazón, con pleno dominio de su personaje, una historia de venganza interesante y un plantel de actores mejor que lo habitual.
LO PEOR: Que no aporta significativas novedades, la marcha del añorado Desmond Llewelyn, el único e irrepetible Q.
Por Jorge Luis