Crítica de John Rambo (Rambo IV)
Por vito balboa
BRUTAL, CONMOVEDORA ... MAGISTRAL
Nota: 10 sobre 10 
No me vayan a venir con estúpidos prejuicios sobre Stallone y hablar de Rambo como el que "no siente las piernas" - absurda coletilla del ínclito Santiago Urrialde, que el personaje jamás dice en ningún momento - amén de enjuiciar la saga desde un equivocado punto de vista político.
Si la saga de Rambo definió el cine de acción de los 80 en adelante - desde "Acorralado" el género ya nunca fue el mismo - sólo teniendo a su altura esa joya de "Jungla de cristal", ahora en el nuevo siglo quién nos iba a decir que Mr.Stallone iba a tener la suficiente fuerza y talento como para enseñar un nuevo camino a un género excesivamente reblandecido por jovencitos imberbes y excesivos efectos visuales.
Pues sí señor. "John Rambo" es una auténtica obra maestra del género. Y antes de hablar vayan al cine a deleitarse con hora y media de un espectáculo sobrecogedor, cruel e insoportablemente realista.
Stallone vuelve a demostrar su inteligencia - que ya demostró con "Rocky Balboa" - y no pretende mostrar a un héroe inalcanzable, sino a un hombre curtido en mil batallas y absolutamente de vuelta de todo que se revuelve ante una tremenda injusticia - sí señores "progres", aquí ya no hay comunistas malos sino una denunciable y triste situación de genocidio - y despliega toda su habilidad en combate.
Las escenas de acción - sirva como ejemplo la masacre de la congregación - dejan en pañales la dureza de ese magistral inicio de "Salvar al soldado Ryan" y demuestran que Stallone tiene una especial habilidad como realizador, imprime un ritmo frenético pero en ningún momento marea al espectador - Michael Bay, toma nota - y dosifica la acción hasta llegar poco a poco a un climax inolvidable.
Cortos de miras serán los que se queden con la superficial idea de una supuesta apología de la violencia. Nada más lejos de la realidad. Stallone muestra la violencia real como pocos se atreven a mostrarla. Y consigue concienciar de su peligrosidad.
El círculo consigue cerrarse con un acertadísimo y emocionante final por parte de un Stallone que está demostrando en su madurez lo que muchos apostábamos hace veinticinco años, que es un tipo con talento vilipendiado por el cariz político de algunos de sus films, deudores de la situación mundial en su época. La crítica más desaforadamente izquierdosa nunca se lo perdonará. Allá ellos.
Estamos ante un clásico. Tiempo al tiempo.
Por vito balboa